sábado, 27 de junio de 2009

Hola che 3 - 24 de dic de 2008

Hola che 3

Siempre que escribo algo a los días ya es obsoleto. Muchas veces tengo tantas cosas que contar que no se que escribir y que no; pero si hay algo que se mantiene constante. Y es la cantidad de cosas que pasan todos los días. Un día es una semana.
Muchos de nosotros vinimos a buscar cosas nuevas. Estímulos. Experiencias. Y eso es lo que encontramos todos los días por todos lados.

Pasó: después de vivir en Papamoa y tras un accidentado acontecimiento nos fuimos a vivir a Opotiki. Nunca pensé llegar a vivir en un lugar con ese nombre, pero acá estoy.

Paso que estando en Papamoa nos dicen que al otro día hay trabajo en el campo, vamos a las 7 de la mañana a encontrarnos con el contractor (intermediario) que era algo parecido a un hindú con turbante y nos dice que esperemos a otro. Cuando llega ese otro, también hindú pero sin turbante, nos dice que lo disculpemos, que el trabajo de ese día no lo íbamos a hacer pero que nos ofrecía laburo continuo en Opotiki, la cosa que nos teníamos que mudar para aquel pueblo, y ese mismo día…
La cosa que al volver a casa se armó un quilombazo: al parecer el ambiente ta mafioso y se armo la bronca. Ali (hindú sin turbante) les robo los trabajadores (nosotros) a luky (hindú con turbante) que era socio de nuestro jefe andrew (neocelandés y gordo); se armo tal quilombo que no nos querían pagar lo que ya habíamos trabajado… La circunstancia era extraña: una mezcla de argentinos y chilenos en la casa de karen la chilena contra andrew el neocelandés gordo y el indio lu, todos puteandose entre si en diferentes idiomas.
No lo pensamos mas y nos fuimos a la mierda. Nosotros 4 mas 2 argentinos y un chileno. Nos mudamos a Opotiki, con un supuesto trabajo continuo y todos a la misma casa. Llegamos, nos atiende un chino, nos lleva a la casa, que la maneja un malasiano de malasia, la casa esta bien y nos quedamos.
Es grande y cómoda (la casa). Nada nueva y de mal gusto, muy malo. Típica casa de película yanqui que transcurre en un pueblo y pasan cosas muy raras (asesinatos incluidos). Así y todo la felicidad de estar en una casa para nosotros solos y sin nadie que ponga reglas estupidas logro que limpiáramos y acomodáramos todo. Me gusta.

El pueblo es muy chico y bastante caquero, le ponemos mucha onda pero igual sigue siendo bien choto. Esta lleno de maories. Son feos, muy feos. Grandotes y desagradables. De todas formas estoy a unas cuadras del mar y las inmediaciones son admirables, se trata de paisajes exageradamente verdes, de muchos árboles, muchísimos, y montañas también muchísimas, de calles finitas que suben, doblan y bajan. Muchas playas inmensas y desiertas. Algunas de arena color cremita y otras de color negro de piedras volcánicas.
Y mas montañas con mas verde, y tanto que tengo miedo de perder la sensibilidad y empezar a ver todo rojo.

Después pasó: fuimos a cobrar el trabajo que hicimos en el campo con Karen. No nos pago y no nos va a pagar. El contractor alega que nosotros “run away”. Cajetudo. Me la pase 3 días cortando kiwis como enano y ahora no nos paga. Fuimos a la casa de Karen (donde vivíamos), entramos y la esperamos. Llegó, hablamos bien pero no llegamos a ningún acuerdo. La cosa empezó a calentarse. Llamó al contractor, hablamos y nos dijo que no nos iba a pagar. Karen no se hacia cargo. Empezamos a discutir fuerte, la situación era difícil y cada vez más violenta. Terminó a los gritos cuando ella, derrotada y llorando, nos acuso de robar comida (¡!) y que iba a llamar a la policía (¡!!!!!!). Nos fuimos a los gritos y pateando puertas. Karen hija de mil puta. Te vas a comer una denuncia.

Con los idiotas de acá también nos peleamos. El problema en síntesis fue que nos habían prometido trabajo pagado por hora cuando en realidad nos daban por contrato. O sea, laburamos una determinada hectárea de campo y nos pagan tanta plata tardemos lo que tardemos. Así que los mandamos a freír tuercas a todos: al chino de operación dharma, a waren el malo, shajan el indio sucio, ali el cagador, sean el malasiano karateka y cia.

La cosa que conseguimos otro laburo con otro contractor, esta vez brasilero. Tiene la mejor onda, y según dicen es el mas confiable. Así parecía.
Así que a empezar de nuevo otra vez. Siempre de cero. Siempre poniendo todas las expectativas, aunque me caguen, aunque no me paguen. Siempre mucho huevo.

El brasuca luciano nos separo, tres para trabajar con él, cuatro para trabajar con otro indio maloliente y de nombre raro: Manga. Habla ingles como yo mandarin antiguo.
Empezamos a laburar, también con kiwis, hace dos días. Trabajos de manos ásperas y amarillas. A veces saco kiwis, a veces ramitas, a veces ramas mas grandes y a veces solo corto la piel de los árboles. Nos promete trabajo continuo (y pago), como todos. Le creo (como a casi todos).
Así que nos mudaremos en estos días, nos vamos a vivir a Tepuke o quizás al Mount. Depende que consigamos. Dejamos la casa y las pulgas, los maories y el este.

Así y todo, con todas las experiencias negativas vividas (y por vivir) estoy tan contento y receptivo que se me pone la piel de gallina. Cada una experiencia mala vivo doscientas increíbles.

Así que bueno, como sea, a laburar como enano; pagan bien y hay que ahorrar como loco, queremos, todos, viajar y mucho. Y disfrutar de esto que no es fácil pero que está zarpadamente alucinante.

Se acerca navidad, la primera del otro lado del mundo.
Me siento ajeno. Aun a pocos días. Pero en ese momento seguramente será diferente. Quizás trece horas después. Si, me gusta escribir los números. Pásenla demasiado bien, aprovechen que están juntos y con los que quieren. FELIZ NAVIDAD!

Besos y abrazos según corresponda.

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