El ultimo de temporales. Dishwasher a la embajada de japon, matanga.
Llego suertudamente, pasa que queda lejos lejos e intrincado intrincado. Entro y el chef me putea en japones, al parecer no habla ingles. Las mozas, una tailandesa de boso prominente y otra camboyesa de camboya, de nombres imposibles ambas, me dicen que esta enojado conmigo. Por lo menos esperá conocerme pienso pero callo.
Era en una casa alejada y en el medio de la montaña. Desde el salon se veia toda la ciudad y al parecer esperaban doce personas a comer, pienso en lo vagos que son, doce platos plata facil rimo.
Pienso que hace muchos años algun yanqui hubiese pagado mucho para estar donde yo en ese momento. Tranquilos amarillos, no gusto de los venenos ni las guerras.
En la heladera hay productos exoticos y con escrituras raras impresas en negro sobre blanco. Con símbolos que empiezan por aca, doblan mas alla, se meten entremedio, hacen curva contracurva, cortan y siguen mas alla y vuelven por otro lado en forma de lineas de puntos. Flasheo que son como banderas de lo exotico, ojo, muy cerca algunos infiltrados a causa de la globalización. El Sake esta al lado de la Coca Cola advierto. Cuidado. Como un Harbour y un Hiroshima, no como una guerra fria. Miedoso me meto a lo mio pero parto una copa en tres. Uh, el chef seguro que hace artes marciales temo. Cuando llegue le vi en los ojos animos de propiciarme una grulla le vi. Escondo habil los tres pedazos y le hablo profesionalmente, ve mis ojos de rasgos familiares y se amiga. Me siento oriental y sueño con tigres y dragones, como kurosawa y sus sueños, mi amigo kuro, kung fu y lao tse.
Decorado japonesamente, el salon muy bien, alfombrado, colores pasteles calidos y armonia a rolete (como si vieniera envasada en roletes. En el almacen, oiga, deme dos roletes de esos de armonia que se ven tan bien). Platos, copitas, copotas, platito, tenedorsote, boulsito, boulsote y palitos chinos (¡). Empieza el desfile de comida. Primer plato, un plato rectangular lleno de dibujitos, flores y diseños japonezcos de cosas japonezcas. Arriba del plato, una verde lechuga, una sabrosa carne y un petalo de rosas. Barbaro. Segundo plato, bouls negros con flores doradas, dentro, humeante sopa con yuyos lindos en su mayoria verdes con forma de palitos y que parecian duros pero que no lo eran. Tercer plato, plato dibujado con arboles, arriba de el una especie de esterilla, arriba un nido de hielo (literal) como un hornero, dentro un shell color casi blanco con filamentos de coco y arriba de eso cosas raras como pescados de mares extraños. Cuarto plato, el mismo boul de antes (que yo ya habia lavado y secado papá) con otra sopa y dentro un pedazo de pescado que ya no nadaba. Quinto plato, conciso trozo de salmon con laminas de manzanas dibujadas. Sexto plato, pirámide de pescados fritos con camarones y cangrejos durmiendo en un colchon de arroz. Septimo plato, pelota rebozada y rellena de frutos de mar sobre un plato totalmente dibujado. Octavo plato, corte de cordero, dos, con ensalada de muchos verdes y algun amarillo. Noveno plato, postre. Algo parecido a postre helado con frutas entre medio y trozos de frutas de colores alrededor. Cerramos con tesito en taza bien pequeña pero no por ello menos decorada.
Y yo pense que eran vagos.
Movember.
Resulta que una gente, jovenes gustosos de cervezas, crearon este movimiento por algun lado de Australia. La consigna es dejar crecer el bigote durante todo el mes de noviembre a partir del uno del once. Una celebracion anual que resalta la salud del hombre y especialmente en contra del cancer de prostata. Estoy a favor de todo eso muchachos, me encantaria participar, pero pasa que soy inberbe.
Ciudad.
Y llego el dia de decirle adios a mi ciudad. Dia soleado como pocos, de esos que arrojan sombras duras y hacen transpirar, que hacen relucir los edificios, como mostrando todo lo hermosa que ella puede ser. Ese dia le dije adios, un adios que iba postergando, un adios atragantado y dificil, nublado y entrecortado.
Viví, y viví es el mejor verbo, en Nueva Zelanda por un año exacto, ni un dia menos, para exprimir esa avara visa, para vivir viajando. Y pense, tantas cosas pasan en un año, digamos, tantas cosas pueden pasar en un año, digamos, tantas cosas podemos hacer que pasen en un año; y ademas sentir, y saber, que absolutamente todo eso valio la pena es inmensamente gratificante.
En algunos momentos, en esos de flacura, pensaba en que el dia que terminase todo eso, todos esos trabajos ingratos y despiadados lo iba a disfrutar como nunca, pensaba inocentemente que cada ramita que saque, cada kiwi, cada plato que lave, cada fruta que lleve, cada trapo que enjuague iba a rendir sus frutos. Pero me equivoque. Y feo. La vida no trata sobre eso, no trata sobre destinos ni objetivos, no trata de programas ni de planeados futuros; la vida trata del momento, del ahora, del presente. Alguna vez lei que la felicidad no es un destino sino que es un camino. Ese camino lo disfrute tanto pero tanto que estoy ardido, me siento completo sin nada mas que falte, por eso no me alcanza el cuerpo para agradecer. Gracias.
Sidney.
Volamos Noe y yo hasta Sidney, Australia. Es tan diferente. Sidney es una ciudad, pero una ciudad de verdad, de las grandotas, en las que hay gente estresada y bocinas. Donde hay trafico y donde la gente no sonrie en el supermercado. Es una ciudad vertiginosa, veloz, de oficinas, de miles de turistas, de rascacielos y otras cosas modernas. Una ciudad agil y viva.
Visitamos el despeinado teatro de la opera, el icono de la civilizacion austaliana. Es una ciudad hermosa, de pavimento pero tambien de enormes parques, verdes ellos.
Ahora ya estamos los cuatro. Gi, diego, noe y yo. Vivimos en la casa de Rita, una seniora italiana de las mejores del mundo. Viajera y sabia, sencilla y paciente, transparente.
Ahora escribo desde el norte de Tailandia, el viaje ya comenzo, y comenzo veloz y agil. Como imagine sin demasiadas herramientas para escribir, para plasmar toda esta vida.
Asique solo me queda una alternativa, contar algo, por el momento con imágenes. Como los niños que aun no saben leer, como lo niños que fuimos y no supimos leer habra que imaginar las historias por detrás de los dibujitos, de las imágenes. Fotos solo en facebook.
En unos partimos de nuevo. Quizas volemos, al parecer seran dias de vuelos y de aires, como pajaros pero de mentiras. Quizas naveguemos, pero siempre yendo.
Dos de diciembre llegamos a Pukhet, sur de tahilandia. Desde ahí empezo todo lo que algun dia contare. Por aquellos exoticos rincones empezaron los viajes por Asia.
Las rutas serian algo asi:
Wellington a Sidney Australia, de ahi a Pukhet Tahilandia y desde el sur de Tahilandia para el norte, las islas, Bangkok y el norte, en la selva (todo eso ya paso, fue increible). Despues Laos, Camboya, Vietnam y despues Kuala Lumpur, Malasya. Desde esos lados para algunas islas y Sigapur, desde por ahí al norte de india, primero a Calcuta y despues a recorrer por ahí. Por ultimo Indonesia, Bali y demas. Prometedor.
Apenas pueda escribo y mando.
Navidad.
Nada mas que desearles una muy feliz navidad. Pasela de maravillas, chupese, festeje, regale, lo que se le cante las pelotas pero sea feliz.
Nuevas fotos solo en Facebook.
Besos, abrazos, apretones y albricias.
desde asia.
matias

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